La proyección en tercera dimensión (3D) de la más reciente película del niño mago ‘Harry Potter y la Orden del Fénix’, causó sensación en el cine Imax de Berlín, donde el espectador vivió las escenas de acción como un actor más del filme. La resonancia de escenas como persecuciones o ataques es ’sensacional’, aseguró Daniel Sibbers, de la gestora Greater Union de la capital alemana.
De los ingresos en taquilla del fin de semana del estreno en Estados Unidos de 140 millones de dólares, el cinco por ciento pertenece a recaudaciones en cines en tercera dimensión.
En Berlín las entradas para ver la película en la pantalla gigante de 400 metros cuadrados en el Imax se encuentran agotadas desde el 10 de junio pasado.
Costó mucho pasar a 3D los últimos 22 minutos de la cinta, aseguraron los expertos, mientras que la canadiense Imax tuvo que tratar manualmente cada imagen digital, analizarla y prepararla para la conversión.
Después, comienza el proceso de conversión ‘live action’ de dos dimensiones a tres dimensiones, al que ha de someter cada fotograma, haciendo uno apto para la captación del ojo izquierdo y otro para la del derecho y volviendo a grabar el resultado en dos cintas.
Ambas se proyectan después de forma paralela mediante un proyector especial para que durante unos minutos Potter se convierta en un todo junto con el espectador.

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